5 mitos sobre algunos alimentos

Desde hace algunos años, con la criminalización de las grasas alimentarias que comenzó décadas atrás, alimentos tales como los frutos secos o el aguacate pasaron a ser vistos por la población como altamente calóricos, muy grasos y, por ende, a evitar. Un tiempo más tarde y tras varios estudios científicos de alto impacto después, pudimos conocer las recomendaciones nutricionales para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad del consenso de la FESNAD-SEEDO en 2012, en cuyo documento se puede leer de manera textual la siguiente afirmación: «La adición de frutos secos a la dieta habitual no se asocia al aumento de peso corporal».

Analizando el etiquetado de unos “snacks saludables”

Primero me fijé en los ingredientes, recordando siempre que el primer ingrediente es el que va a estar en mayor proporción en el producto, el segundo es el segundo en proporción y así sucesivamente. Pues bien, como podéis observar (tenéis la imagen abajo), el 80% del producto es maíz y arroz (no integral, por supuesto, de ser así pondría "...integral" o "...de grano entero"). Bien, nos encontramos con dos cereales desprovistos de su salvado y germen, ¿qué nos queda? El endospermo, es decir, almidón que nuestro intestino "romperá" en monómeros de glucosa... ¿y entonces qué? Pues tenemos una fuente de calorías vacías sin ningún interés nutricional.

Sobre los helados

Se acerca el veranito, los días se hacen más largos y el calor acecha. Va haciendo falta un refrigerio y, en muchas ocasiones, optamos por un helado. Al fin y al cabo, si un futbolista famoso los anuncia, no serán tan malos, ¿no? En este post pretendo hablaros de los helados, su composición nutricional, sus ingredientes y, en general, de las circunstancias que los rodean.

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