5 mitos sobre algunos alimentos

Desde hace algunos años, con la criminalización de las grasas alimentarias que comenzó décadas atrás, alimentos tales como los frutos secos o el aguacate pasaron a ser vistos por la población como altamente calóricos, muy grasos y, por ende, a evitar. Un tiempo más tarde y tras varios estudios científicos de alto impacto después, pudimos conocer las recomendaciones nutricionales para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad del consenso de la FESNAD-SEEDO en 2012, en cuyo documento se puede leer de manera textual la siguiente afirmación: «La adición de frutos secos a la dieta habitual no se asocia al aumento de peso corporal».

¿Cuáles son los beneficios reales de los probióticos?

De un tiempo a esta parte, los probióticos han sido añadidos a diversos alimentos o vendidos en farmacias para el tratamiento o prevención de diversas patologías, debido a la capacidad de estos microorganismos para competir con la microbiota intestinal patógena o modular la respuesta inmune del huésped. Entre otras cosas, se han usado para el tratamiento o prevención de enfermedades inflamatorias intestinales, intolerancias, alergias, cáncer, caries, etc. De hecho, el papel que pueden jugar los probióticos en la salud se ha venido investigando desde hace años. Aún así, a día de hoy, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no permite atribuir propiedades saludables a aquellos alimentos que contengan probióticos.

Oda a lo Integral

Con este post quiero convenceros de algo: para la población general, tomar cereales integrales es mucho más saludable que tomar sus homólogos refinados. Pero primero quiero que sepáis lo que es un cereal, que conozcáis las partes que lo componen, que estéis al tanto de las ventajas de tomar los cereales enteros y que, además, seáis capaces de distinguir cuando un producto está elaborado a base de cereales integrales y cuando no.