Alimentación en la infancia. ¿Es eficaz presionar a nuestros hijos para que coman?

En un estudio publicado en Appetite en 2007 llevado a cabo con una muestra socioeconómicamente diversa formada por 142 familias del jardín de infancia, se observó que el 85% de los padres intentó que sus hijos siguieran comiendo después de que éstos dijeran estar llenos, haciendo que los niños comieran más allá de sus señales o estímulos de hambre y saciedad. Atendiendo a esto, ¿qué sucede cuando presionamos a los niños para que coman lo que no quieren comer?

Analizando el etiquetado de unos “snacks saludables”

Primero me fijé en los ingredientes, recordando siempre que el primer ingrediente es el que va a estar en mayor proporción en el producto, el segundo es el segundo en proporción y así sucesivamente. Pues bien, como podéis observar (tenéis la imagen abajo), el 80% del producto es maíz y arroz (no integral, por supuesto, de ser así pondría "...integral" o "...de grano entero"). Bien, nos encontramos con dos cereales desprovistos de su salvado y germen, ¿qué nos queda? El endospermo, es decir, almidón que nuestro intestino "romperá" en monómeros de glucosa... ¿y entonces qué? Pues tenemos una fuente de calorías vacías sin ningún interés nutricional.

Reflexiones nutricionales

En un estudio bastante reciente llevado a cabo en Noruega, se vio que el 80% de las elecciones alimenticias por las que optaban entre horas NO eran saludables, ¿esto qué significa? Que si comes 5 veces al día, probablemente, tú tampoco optarás por opciones saludables. Y no, aunque comas 5 veces al día, si almuerzas o meriendas un cruasán, una chocolatina o un sándwich de pavo con queso de untar, NO lo estás haciendo bien, lo siento pero no.

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