Entrevista sobre mitos veganos

Hace bien poco, mis compañeras de HIJAS DE SEITÁN me hicieron una entrevista sobre algunas cuestiones que, en mi opinión, toda persona vegana debería tener bien claras. Además, en dicha entrevista intento desmitificar, de forma muy breve, algunos mantras que "los cuñados" suelen recitar a las personas que forman parte de este colectivo (falta de proteínas, anemia...).

¿Qué sabemos sobre los aditivos alimentarios?

En el Código Alimentario Español, los aditivos vienen definidos como sustancias que pueden adicionarse de forma intencional a alimentos y bebidas sin propósito de cambiar su valor nutritivo, con el fin de modificar sus características, sus técnicas de elaboración o conservación, o para mejorar la adaptación al uso al que se destinan.

Intolerancia a la lactosa, ¿qué es y qué no es?

De manera natural, los mamíferos presentan cantidad suficiente de lactasa durante la lactancia para poder digerir y absorber la lactosa que contiene la leche. Con el paso del tiempo, a medida que el niño va creciendo y consumiendo menos leche, la producción de esta enzima va disminuyendo. Cuando el intestino no segrega lactasa o no lo hace en suficiente cantidad, la consecuencia directa es que este disacárido no puede ser hidrolizado y, por tanto, absorbido. Esta condición es la denominada intolerancia a la lactosa. En términos generales, los adultos y adolescentes con intolerancia pueden comer o beber al menos 12 g de lactosa (la cantidad que contiene un vaso de leche, aproximadamente) sin presentar síntomas o teniendo solo síntomas menores. Incluso esta cantidad podría ser mayor si se hacen pequeñas ingestas a lo largo del día o si se toma en las comidas.

¿Por qué es tan difícil ser vegano?

Has cambiado. Viste un reportaje en la televisión sobre la explotación animal y algo se despertó en tu interior: has decidido no volver a probar el jamón, las salchichas o la leche. Pero no solo eso: ya no vestirás con piel o lana, ni te caracterizarás en Halloween con cosméticos que lleven extracto de cochinilla (E120).

El aceite de palma y sus circunstancias (parte II)

Hace unos años, el etiquetado permitía que se leyeran frases del tipo “hecho con aceite vegetal”, sin especificar la procedencia del aceite que se había usado. No fue hasta el año 2011 cuando la normativa europea publicó el Reglamento 1169/2011, mediante el cual se pretendía que la información alimentaria facilitada al consumidor fuera más clara. Esto hizo, entre otras cosas, que los países miembros tuvieran que adaptar la ley, consiguiendo que hubiera que especificar, por ejemplo, qué tipo de aceite vegetal se había utilizado para la elaboración de un producto alimentario, aunque no fue hasta el 13 de diciembre de 2014 cuando entró en vigor.

El aceite de palma y sus circunstancias (parte I)

El aceite de palma es un aceite o grasa vegetal que se obtiene de la pulpa o mesocarpio del fruto de la palma, siendo el más común el aceite de la palma africana (Elaeis guineensis). Actualmente, después de ser introducida en Asia y América, el cultivo mayoritario se produce en Malasia y en Indonesia. Otros países importadores de este aceite son Tailandia, Colombia, Papúa Nueva Guinea, Camboya, Brasil, África occidental o México. Aunque sus principales usos se destinan a la industria alimentaria, también está presente en otras, como la industria cosmética.

Mercurio y consumo de pescado

Al oír la palabra “mercurio”, a algunos os sonará a un liquido extraño y espeso que contenían los antiguos termómetros. A otros se os vendrá a la cabeza un pequeño planeta pegado al sol o incluso un dios mitológico caracterizado por usar sandalias con alas. Lo cierto es que cuando los científicos nos referimos al mercurio, solemos referirnos a un elemento químico (de esos que aparecen en la tabla periódica).

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