Reflexiones nutricionales

Se nos ha dicho que debemos comer 5 comidas al día. Seguro que todos lo hemos oído. La teoría era que, si comíamos en más ocasiones a lo largo del día, menos nos atracaríamos (explicándolo de una manera muy burda) pero, ¿es útil esta recomendación? DEPENDE.

En un estudio bastante reciente llevado a cabo en Noruega, se vio que el 80% de las elecciones alimenticias por las que se optaba entre horas NO eran saludables, ¿esto qué significa? Que si comes 5 veces al día, probablemente, tú tampoco optarás por opciones saludables. Y no, aunque comas 5 veces al día, si almuerzas o meriendas un cruasán, una chocolatina o un sándwich de pavo con queso de untar, NO lo estás haciendo bien, lo siento pero no. ¿En qué nos debemos fijar? Pues no tanto en el cuándo o en cuántas veces, sino en el QUÉ. Me da igual que comas 3, 4 o 5 veces, mientras que priorices alimentos saludables y, ¿qué entendemos por alimentos saludables? Frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales (alimentos de origen vegetal poco procesados).

Nos han hecho creer que una tostada de pan blanco con fiambre de pavo bajo en grasa es una opción saludable… pues no lo es. Nos han hecho creer que un vaso de leche y cacao azucarado con cereales “de desayuno” o galletas es una opción saludable… no lo es. Sin embargo, si alguien desayuna un gazpacho, unos huevos revueltos o una tostada de pan integral con humus casero, es tratado de loco, cuando en realidad estas SÍ que son opciones saludables. El problema que tenemos es que se nos han vendido mensajes falsos, sesgados y medias verdades. Nos hemos fijado en los nutrientes más que en los alimentos, y esta estrategia no es eficaz. Las grasas se han criminalizado y ahora, la mayoría de gente evita los frutos secos o el aceite de oliva virgen extra pero, sin embargo, toma batidos para “detoxificarse”. No, señoras y señores, la clave son los alimentos, ahí está la salud, en tomar alimentos y no productos alimentarios. Es infinitamente peor tomar leche enriquecida con calcio y omega-3 que tomar tomate, aguacate, melón, melocotón, sandía, ciruela, cereza, almendra, nuez, garbanzo, alubia, etc. Alimentos, sin etiquetas, sin información nutricional detrás… ALIMENTOS.

¿Y con los niños? Más de lo mismo. “Es que a mí me daban dos”, “es que no van a poder comer de nada”, “es que eres un exagerado”, “tienen que tomar azúcar para tener energía”, “toda la vida los niños han comido así y siguen vivos”… Muy bien, ¿la realidad? Que en España tenemos un 40% de sobrepeso y obesidad infantil e, incluso, estamos superando a los Estados Unidos en este aspecto (¡sí, sí, al país de las súper hamburguesas, el sedentarismo y los perritos calientes!). Los peor de todo, es que pensamos que llevamos una dieta mediterránea y que tomamos de todo con moderación. Perdonadme, pero la dieta mediterránea no incluye refrescos, carne procesada o napolitanas. Perdonadme otra vez, pero que tomes una ensalada de quinoa con chía y aceite de oliva para comer no compensa el plato de espaguetis carbonara de la cena.

2 comentarios sobre “Reflexiones nutricionales

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