¿Por qué es tan difícil ser vegano?

Has cambiado. Viste un reportaje en la televisión sobre la explotación animal y algo se despertó en tu interior: has decidido no volver a probar el jamón, las salchichas o la leche. Pero no solo eso: ya no vestirás con piel o lana, ni te caracterizarás en Halloween con cosméticos que lleven extracto de cochinilla (E120).

No sabes por qué, pero ya no eres el mismo; tus valores éticos son distintos a como fueron antaño; sabes que consumir productos de origen animal no es necesario, aunque respetas que otros lo hagan. Sigues investigando en la red y descubres que, si más gente dejara de comer carne, el mundo sería más sostenible. Además, nutricionistas de rigor afirman que los alimentos de origen vegetal sin procesar deben ser la base de una dieta saludable. Todos estos argumentos hacen que te reafirmes en tu determinación, así que decides pedir ayuda para hacer las cosas bien.

Tienes una amiga dietista-nutricionista, vas a hacerle una visita y le pides consejo: “soy vegano y quiero llevar una dieta vegana“, le dices. Ella te escucha atentamente y, tras un rato de argumentación y de recomendaciones (entre ellas un post muy interesante sobre alimentación vegetariana de Lucía Martínez), te habla sobre el calcio, la vitamina D y la vitamina B12 o cianocobalamina, haciendo mucho hincapié en que ésta última debe ser suplementada.

Ya tienes las cosas más claras y algo más de material de reserva para sacar en caso de que alguien te cuestione la compatibilidad entre una dieta vegana y el “aporte de nutrientes”. Ese mismo día haces una buena compra en una frutería local, vas al súper a por otras tantas cosas y, finalmente, te acercas a la farmacia a obtener la necesaria vitamina B12. Una vez allí, le dices al auxiliar de farmacia que eres vegano y que necesitas un suplemento de dicha vitamina. El chico pone cara de póker y te dice que va a por ella a la trastienda. Cuando vuelve, coloca sobre la mesa tres cajitas diferentes: una de ácido fólico con hierro y B12, un multivitamínico (que contiene vitaminas y minerales de todos los colores) y otra cajita donde se lee: “VITAMINA B12 – 2.000 mcg”. Ahora sí que estás perdido… no sabes qué elegir. Es cierto que tu amiga te dijo que compraras un suplemento de B12, pero las otras dos opciones tienen “más cosas”. Educadamente, le pides permiso al chico para llamar a tu amiga y que te ayude a resolver tu duda. Ella te lo aclara: “compra solo la caja en la que pone vitamina B12, y si es de 2.000 mcg, con que te tomes el suplemento una vez por semana es suficiente”.

Poco tiempo después, tu cuñado se empeña en invitarte a cenar a un restaurante de un club de golf de la costa murciana. Estabas evitando ese momento pero sabías que, tarde o temprano, tenía que llegar. Mientras tu cuñado balbucea cosas como “ni machismo ni feminismo, igualdad” o “tu libertad termina donde empieza la mía”, decides armarte de valor y le sueltas: “José María… soy vegano“. En ese preciso momento, ves que su cara se torna de un naranja luminoso. Se le abren las coanas nasales de manera repentina y comienza a hiperventilar… se está preparando. Su pulso se acelera, se le dilatan las pupilas y, con una voz firme y categórica (la misma que pone un juez cuando dicta sentencia), exclama: ¡TE VAN A FALTAR PROTEÍNAS! Al principio piensas en intentar explicarle que esa afirmación es falsa, que puedes obtener proteínas de calidad de otras fuentes de origen vegetal (como las legumbres, por ejemplo) pero luego recapacitas y decides que aprecias tu tiempo y que, digas lo que digas, no te va a escuchar porque tu cuñado es así. Tras esto, cambias radicalmente de tema, espetándole algo sobre Donald Trump mientras tu cerebro se plantea la pregunta de por qué es tan difícil ser vegano, ¡joder, no haces daño a nadie, sino todo lo contrario! ¿Por qué eres cuestionado continuamente por todos los que te rodean? La gente bebe alcohol, fuma o toma suplementos de proteínas sin necesidad y nadie les pone tantas trabas por querer vivir como quieran.

Horas después, tras una charla interminable sobre la corrupción y Cataluña, te despides de tu cuñado y vuelves a casa con la intención de dormir y con la esperanza de que, algún día, puedas comer de menú sin tener que pedirte dos primeros: ensalada y gazpacho.

4 comentarios sobre “¿Por qué es tan difícil ser vegano?

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    1. Hola, Fran. No, no es eso. En una dieta vegana o vegetariana estricta bien planificada, en principio, sólo sería necesario suplementarse con B12. Con en calcio y la vitamina D puede haber un déficit, por eso conviene diseñar bien la dieta si somos veganos. En el blog dimequecomes.com tienes muchísima información al respecto. ¡Gracias por comentar!

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  1. Jajaja, soy vegano y me ha pasado exactamente lo mismo, diciendo k soy un asesino de niños x decir k es más sano un niño vegetariano k uno k va al mc donalds. Por cierto, soy muy fan tuyo

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