Mercurio y consumo de pescado

Al oír la palabra “mercurio”, a algunos os sonará a un liquido extraño y espeso que contenían los antiguos termómetros. A otros se os vendrá a la cabeza un pequeño planeta pegado al sol o incluso un dios mitológico caracterizado por usar sandalias con alas. Lo cierto es que cuando los científicos nos referimos al mercurio, solemos referirnos a un elemento químico (de esos que aparecen en la tabla periódica). Más concretamente, se trata de un metal pesado de símbolo Hg y número atómico 80. ¿Por qué hablo de esto en un blog de nutrición? Pues por la relación entre el mercurio, el consumo de pescado y sus potenciales consumidores en riesgo: los niños.

El mercurio se encuentra en la tierra, el aire y el mar a causa de cierta actividad industrial y a otras fuentes diferentes de la acción humana1,2. Es en el mar donde algunos microorganismos lo transforman en metilmercurio, que es un compuesto tóxico1. Los peces pequeños, que se alimentan de plancton, ingieren este compuesto y lo acumulan en su organismo. De la misma manera, los peces grandes devoran a los pequeños, por lo que almacenan aún más cantidad. Después, esos peces grandes se pescan, van de la lonja al supermercado, los compramos y los comemos, ingiriendo todo ese metilmercurio. Esta ingesta no suele suponer un riesgo para un adulto, pero sí lo es para los más pequeños. Por ello, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria2 (EFSA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos3 (FDA) recomiendan que los niños menores de 3 años, las mujeres embarazadas (o que puedan estarlo) y las mujeres lactantes no coman pescados de gran tamaño como el pez espada, tiburón, atún rojo o lucio2,4 (marlín, emperador y bonito serían otros ejemplos5). Y no sólo esto: la EFSA recomienda limitar a 50 g por semana el consumo de estos pescados para niños de entre 3 y 12 años2.

Recordemos que estas advertencias hacen referencia a los peces grandes. No podemos meter en el mismo saco al salmón, arenque o sardina, ni a otros pescados no grasos o blancos como el bacalao, merluza, rape o lenguado, que podrían consumirse por embarazadas, lactantes y niños entre 2 y 3 veces por semana sin ser un riesgo para su salud3.

cadena-mercurio
Figura 1. Cadena alimentaria del mercurio. Fuente: https://commons.wikimedia.org

Estas recomendaciones se sustentan en el hecho de que tanto el mercurio como el metilmercurio pueden llegar a ser tóxicos para el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico1. Por ello, la exposición a estas sustancias durante el embarazo puede afectar al desarrollo neurológico del niño, haciendo posible que existan problemas en la memoria, concentración, lenguaje, aptitudes motoras o en el pensamiento cognitivo, entre otros1. Además, el mercurio y sus compuestos también se relacionan con toxicidad cardiovascular y reproductiva, así como con nefrotoxicidad, inmunotoxicidad y carcinogénesis6.

No pretendo crear alarma a través de mis palabras. De hecho, consumir pescado es más beneficioso para la salud que no consumirlo. Como ya he mencionado, la ingesta de metilmercurio a través del pescado es segura para la población adulta al nivel al que lo está ingiriendo. Lo que sí pretendo es dejar claro que hay ciertos tipos de pescado cuyo consumo debería ser tenido en cuenta si se trata de niños y mujeres embarazadas o en período de lactancia.

Bibliografía:

  1. Organización Mundial de la Salud. El mercurio y la salud [Internet]; marzo de 2017. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs361/es/.
  2. EFSA Panel on Contaminants in the Food Chain (CONTAM). Scientific Opinion on the risk for public health related to the presence of mercury and methylmercury in food [Internet]; 2012. Disponible en: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2012.2985/epdf.
  3. S. Food and Drug Administration. Fish: What Pregnant Women and Parents Should Know [Internet]; June 2014. Disponible en: https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjJ0aiJ3OXTAhVDCBoKHZyCkAQFggyMAE&url=https%3A%2F%2Fwww.fda.gov%2Fdownloads%2FFood%2FFoodborneillnessContaminants%2FMetals%2FUCM400358.pdf&usg=AFQjCNEaY-zArrttv7ZxHH9ofOxYH3gyJw&sig2=I6ONXaNDhJvgu-syP7vBnw.
  4. Agencia española de Consumo, Seguridad alimentaria y Nutrición. Recomendaciones de consumo de pescado (Pez Espada, Tiburón, Atún Rojo y Lucio) debido a la presencia de mercurio [Internet]; 2011. Disponible en: http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/ampliacion/mercurio_pescado.htm.
  5. Conde Puertas E, Conde Puertas E, Carreras Blesa C. Evaluación de la ingesta de pescado en población gestante en relación a la exposición al metilmercurio. clín. diet. hosp. 2015; 35(3):66-73.
  6. Genchi G, Sinicropi MS, Carocci A, Lauria G, Catalano A. Mercury Exposure and Heart Diseases. Int J Environ Res Public Health. 2017 Jan 12;14(1).

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