Sobre los helados

Se acerca el veranito, los días se hacen más largos y el calor acecha. Va haciendo falta un refrigerio y, en muchas ocasiones, optamos por un helado. Al fin y al cabo, si un futbolista famoso los anuncia, no serán tan malos, ¿no?

En este post pretendo hablaros de los helados, su composición nutricional, sus ingredientes y, en general, de las circunstancias que los rodean.

Tipos de helado y composición nutricional

El Real Decreto 618/19981 (por el que se aprueba la Reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, circulación y comercio de helados y mezclas envasadas para congelar) define los helados como “preparaciones alimenticias que han sido llevadas al estado sólido, semisólido o pastoso, por una congelación simultanea o posterior a la mezcla de las materias primas utilizadas y que han de mantener el grado de plasticidad y congelación suficiente, hasta el momento de su venta al consumidor”.

Aunque puede haber otros tipos de helado, el mencionado Real Decreto (RD) los categoriza, según su composición e ingredientes, en helados de crema, de leche, de leche desnatada, sorbete y helados de agua. Como podéis observar en la imagen de abajo (Figura 1)2, en cuanto a composición nutricional, 100 g de un helado tipo (más del 5% de materia grasa y cuyas proteínas sean de origen lácteo, según el RD) suelen contener unas 230 calorías, 3,3 g de proteínas, 27 g de hidratos de carbono (casi exclusivamente AZÚCARES) y 12 g de grasa, además de calcio y sodio (también fósforo, vitamina A, vitaminas del grupo B y otros micronutrientes).

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Figura 2. Fuente: 2. Disponible en: file:///C:/Users/Tomas/Downloads/13109817_S300_es%20(1).pdf

Hay quien podría pensar que, nutricionalmente hablando, un helado es una buena opción. Calcio, fósforo o vitaminas resuenan como campanas celestiales para la mayoría de la población, haciendo que tendamos a comprar productos donde se lea: “enriquecidos con calcio” o “rico en vitamina A”. Lo cierto es que no nos suelen faltar nutrientes en nuestro entorno, y si nos faltaran, un helado no sería la mejor opción. Consumir nutrientes de más no ejerce ningún beneficio si ya consumimos los suficientes o, incluso, podría ser perjudicial, sobre todo en el caso de vitaminas liposolubles, como la vitamina A. Por lo tanto, ¿en qué nos tendríamos que fijar primero? Pues en varias cosas, empezando por el azúcar.

Los helados y el azúcar

Hace relativamente poco, la Organización Mundial de la Salud publicó una directriz sobre la ingesta de azúcares recomendada para adultos y niños3. En la misma, se hace mención a que la ingesta de azúcar no debe aportar más del 10% de las calorías diarias. Y no sólo eso sino que, para que existan beneficios para la salud, este consumo debe ser inferior al 5%. Para aclararnos, en una dieta de 2.000 calorías, la ingesta de azúcar debería ser, como mucho, de 6 cucharadas de azúcar (unos 25 g de azúcar) para adultos (debemos recordar que estamos hablando de un máximo, es decir, cuanto menos, mejor). En el caso de los niños, como es lógico, el consumo ha de ser aún menor.

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Figura 2. Fuente: http://www.sinazucar.org/foto/helado-ben-jerrys/

La mayoría de helados, como ya hemos visto, presentan más de 25 g de azúcar por cada 100 g de producto, por lo que, de comer sólo esos 100 g, ya estaríamos excediendo la cantidad diaria máxima recomendada por la OMS, anteriormente mencionada. Y de una sentada no solemos comer 100 g, sino más cantidad. Supongamos que nos estamos tomando un helado de dulce de leche. El recipiente contiene 500 g de producto; si nos comemos la mitad (250 g), estaríamos ingiriendo casi 63 g de azúcar, superando 3 veces la ingesta máxima diaria recomendada (¡una barbaridad!). Además, a este azúcar habría que añadirle otros tantos que tomamos a lo largo de día, ya seamos conscientes de que lo tomamos (como las cucharaditas del café) o no (como el azúcar oculto en los alimentos).

Como ejemplo diferente al de la imagen, he elegido un helado de dulce de leche de una famosa marca. Veamos la composición nutricional por 100 g:

  • Valor energético: 1107 kJ
  • Valor energético: 265 kcal
  • Grasas: 15.6 g
    • De las cuales:
    • Saturadas: 9.8 g
  • Hidratos de carbono: 26.7 g
    • De los cuales:                   
    • Azúcares: 26.2 g
  • Proteínas: 4.4 g
  • Sal: 0.21 g
  • Fibra alimentaria: 0.1 g

De nuevo, la cifra se repite: hay más de 25 g de azúcares por 100 g de producto…

Ingredientes

Obviamente, los ingredientes variarán en función de la naturaleza del helado. Como ya hemos dicho, destaca el azúcar (y sus mil sinónimos), aunque también tienen grasa. La grasa de los helados puede ser mantequilla o grasa vegetal, como la de coco, cacao o palma (seguro que esta última os suena. Ya hablaré de ella en próximos posts). Otros ingredientes comunes son almidón, sal, pectinas, lecitina de soja… Para aclararnos: mucho azúcar, grasas procesadas y otras entidades típicas de alimentos ultraprocesados.

Es cierto que un helado puede contener proteína láctea, o ser rico en calcio, fósforo, vitaminas del grupo B o vitamina A, pero ¿es esto suficiente para contrarrestar los aspectos negativos? Al menos desde el punto de vista de la salud o puramente nutricional, no. Menos aún cuando estos macro y micronutrientes (de los que ya vamos servidos) los podemos encontrar en otros muchos alimentos saludables y en mayor cantidad. Con esto no quiero decir que el helado sea tóxico o mortal, sino que no tiene sentido consumirlo buscando sus “propiedades nutricionales”, de igual manera que no decimos que un donut es saludable por contener vitamina A o calcio (que los tiene). Si te comes un donut, te lo comes porque te parece que está rico y te apetece, ¿no? Con el helado, exactamente igual: si te apetece, tómalo (muy ocasionalmente, a ser posible), pero, por favor, no lo hagas porque leas “enriquecido en…” o “fuente de…” en la etiqueta. 

En definitiva, si una tarde de verano el calor es insoportable, se te derriten las ideas y quieres tomar algo refrescante, la mejor opción es optar por frutas de temporada (ciruelas, melocotones o sandías, entre otros). Podéis estar tranquilos, que la fruta es muy saludable y, a pesar de lo que hayáis oído o leído, no engorda.

Y para completar, sobre la diferencia entre un yogur y un yogur helado, tenéis un interesante post de Julio Basulto, titulado: El yogur helado, ¿es sano?

Bibliografía:

  1. Real Decreto 618/1998, de 17 de abril, por el que se aprueba la Reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, circulación y comercio de helados y mezclas envasadas para congelar. (Boletín Oficial del Estado, número 101, de 17 de abril de 1998.)
  2. González Corbella M. J. Valor nutritivo de los helados. OFFARM [Internet]. 2007 [citado 8 May 2017];26 (8). Disponible en: http://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-valor-nutritivo-los-helados-13109817
  3. Organización Mundial de la Salud. Nota informativa sobre la ingesta de azúcares recomendada en la directriz de la OMS para adultos y niños. OMS [Internet]; 2015. Disponible en: http://www.who.int/nutrition/publications/guidelines/sugar_intake_information_note_es.pdf

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