La Dieta Mediterránea y el riesgo cardiovascular

Todos hemos oído hablar de las bondades de la Dieta Mediterránea y sobre su efecto protector, a nivel poblacional, en la salud cardiovascular. En contraposición, los lípidos o grasas (colesterol, triglicéridos, etc.) han sido, a lo largo de los años, criminalizados sistemáticamente. Esto se debe, en parte, al hecho de que 1 g de grasa aporta, aproximadamente, 9 Kcal, frente a las 4 Kcal aportadas por 1 g de hidratos de carbono o proteínas. Además, la supuesta relación, directamente proporcional, que se presuponía entre el consumo dietético de grasas y la grasa corporal, tampoco ayudó. Actualmente, se sabe que hay grasas buenas y grasas no tan buenas. Incluso, parece ser que una dieta pobre en grasas no es siempre una buena idea. Para esclarecer estas afirmaciones, me gustaría destacar un estudio de referencia y con sello español, Titulado “Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet” (1), publicado en The New England Journal of MedicineSe trataba de un ensayo con asignación aleatoria de los participantes, los cuales tenían un alto riesgo cardiovascular. La muestra (7.447 participantes) estaba formada por hombres de entre 55 y 80 años y por mujeres de entre 60 y 80, cuyo seguimiento fue de 4,8 años de media. Para la determinación del riesgo cardiovascular, los participantes deberían presentar o Diabetes Mellitus tipo II o, al menos, 3 de entre diversos factores de riesgo (hipertensión arterial, colesterol LDL elevado [el malo], colesterol HDL bajo [el bueno], sobrepeso u obesidad, tabaquismo o antecedentes familiares de ataques cardíacos prematuros).

Los participantes se dividieron en 3 grupos en función de la dieta que seguirían:

  • Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra (mínimo 40 g al día).
  • Dieta Mediterránea suplementada con frutos secos (30 g de frutos secos al día; 15 g de nueces y 7,5 g de avellanas y almendras, respectivamente).
  • Dieta baja en grasas (que fue la dieta control).

Y entonces, ¿qué pasó?

Pues resulta que los ataques cardíacos, accidentes cerebro-vasculares y muertes por causa cardiovascular fueron un 30% menores en aquellos pacientes que siguieron la Dieta Mediterránea suplementada (con aceite de oliva virgen extra y frutos secos) que en aquellos del grupo control (dieta baja en grasas). Al parecer las grasas no son tan malas como se pintaban, o al menos, no todas. Y es que no hay que meter a todas las grasas en el mismo saco.

Además del ensayo mencionado anteriormente, hay mucha bibliografía que defiende el papel cardiosaludable de la Dieta Mediterránea. En 2016 se publicó “Mediterranean diet and life expectancy; beyond olive oil, fruits, and vegetables” (2) en una revista científica de gran impacto; Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care. Se trata de una revisión bibliográfica en la que se concluyó que la Dieta Mediterránea tiene fuertes asociaciones con la disminución del riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, mortalidad total, insuficiencia cardíaca y discapacidad.

Hay quien dirá que los resultados obtenidos en los estudios se debieron a los compuestos antioxidantes y antiinflamatorios. Otros lo achacarán al alto contenido en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas omega-3. Lo cierto es que, a día de hoy, sabemos que una dieta cuya base sean alimentos vegetales no procesados (frutashortalizas, legumbres, frutos secos, cereales integrales, etc.) parece ser la más saludable. Lo que aún no sabemos es el porqué, es decir, no sabemos qué compuestos son los responsables de que una dieta rica en productos no procesados de origen vegetal (como sucede en la Dieta Mediterránea) ejerza efectos protectores con respecto a la salud cardiovascular. Incluso puede ser que no se deba tanto al consumir fruta y hortalizas en cantidad, sino que se deba al hecho de que, este consumo, está desplazando el de alimentos ultraprocesados y superfluos (con un alto contenido en sal, azúcar, harinas refinadas y grasas no saludables).

Bibliografía:

  1. Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J et al. Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet. N Engl J Med. 2013 Apr 4;368(14):1279-90. doi: 10.1056/NEJMoa1200303. Epub 2013 Feb 25.
  2. Martinez-Gonzalez MA, Martin-Calvo N. Mediterranean diet and life expectancy; beyond olive oil, fruits, and vegetables. Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2016 Nov;19(6):401-407.

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